En este post, te explicaré en qué consiste la Terapia Analítico Funcional (FAP), la importancia de las conductas clínicamente relevantes y el abordaje desde la conciencia, el coraje y el amor.

¿Qué es FAP?
La Terapia Analítico Funcional (FAP) es una forma de psicoterapia basada en el conductismo radical y es fundamental para otras terapias de tercera generación. Su enfoque único se centra en la relación terapéutica como herramienta principal, haciendo de FAP una terapia puramente conductual que puede combinarse con otras terapias para obtener resultados sinérgicos.
Desarrollada por Kohlenberg y Tsai en 1991, FAP se basa en:
- Las contingencias en la relación terapéutica.
- La equivalencia funcional entre diferentes ambientes.
- El reforzamiento natural y el modelado de conductas esperadas
La propuesta fundamental de la Terapia Analítico Funcional (FAP) es transformar las reglas verbales que están profundamente ligadas a la literalidad. Esto se consigue mediante el modelado de aproximaciones sucesivas hacia nuevas reglas que rompen con la literalidad del lenguaje y la relación, ampliamente reforzada por nuestra comunidad verbal, entre palabras y eventos. Las directrices de la terapia buscan facilitar que el paciente entienda las contingencias que controlan su comportamiento y desarrolle nuevas reglas de conducta más apropiadas
La Terapia Analítico Funcional (FAP) se destaca por su uso intensivo de la relación terapéutica para producir cambios significativos en los clientes. Esta terapia se centra en las contingencias directas y naturales que ocurren durante la sesión, lo que requiere un alto grado de implicación por parte del terapeuta.
FAP ha demostrado ser especialmente útil para tratar personas con problemas de larga duración y difusos, especialmente aquellos vinculados a dificultades en las relaciones de intimidad. Estos problemas pueden llevar al aislamiento social, hostilidad y fobia social, entre otros.
Desde la perspectiva de FAP, los hechos traumáticos suelen causar serios problemas en las relaciones personales de intimidad y en la formación del yo. Por ello, esta terapia ofrece una alternativa efectiva para tratar las secuelas del trauma y ayudar a los individuos a reconstruir sus relaciones y su identidad. FAP se fundamenta en el análisis funcional de lo que ocurre en sesión, en las contingencias de reforzamiento que se dan en el contexto de las relaciones terapéuticas y en la equivalencia funcional entre el ambiente clínico y el diario del cliente (Valero & Ferro, 2015)
Conductas clínicamente relevantes (CCR)
La FAP utiliza la función de la conducta para establecer un paralelo entre las conductas que ocurren fuera y dentro de la sesión. Las Conductas Clínicamente Relevantes (CCR) guían las intervenciones terapéuticas y se dividen en tres tipos:
- CCR 1: Representan los problemas del consultante que ocurren durante la sesión. Estas conductas, bajo control aversivo, suelen ser evitativas. Ejemplo: una adolescente que evita conflictos también evita expresar su descontento con el terapeuta. Otro caso puede ser el de un consultante que evita discutir temas difíciles con el terapeuta, similar a cómo evita conflictos con familiares.
- CCR 2: Son las mejoras que el consultante lleva a cabo durante la sesión. Ejemplo: la misma adolescente expresa su incomodidad con una intervención y comienza a llorar, mostrando vulnerabilidad. La mejora relacionada con el segundo ejemplo puede ser recibir feedback del terapeuta sin ponerse a la defensiva y reflexiona sobre ello.
- CCR 3: Representan las interpretaciones del consultante sobre su propia conducta. Ejemplo: la adolescente reflexiona sobre cómo pudo poner límites a una amiga y ser asertiva. En el supuesto del consultante evitativo puede tratarse de esta autorrevelación “Ahora entiendo que me siento ansioso porque estoy anticipando rechazo, como lo hacía con mis padres”.
El papel del consultante: las conductas relevantes fuera de la sesión
En la Terapia Analítico Funcional (FAP), las conductas relevantes fuera de la sesión también se dividen en dos tipos: O1 y O2. Estas conductas reflejan el comportamiento del consultante en su vida diaria y son esenciales para el proceso terapéutico
Las conductas O1 son las conductas problemáticas que el consultante exhibe en su vida diaria fuera de la sesión. Estas conductas son similares a las CCR1 que ocurren dentro de la sesión, pero se observan en el entorno cotidiano del consultante. Identificar y trabajar con estas conductas es crucial para el cambio terapéutico.
Las conductas O2 son las mejoras o conductas positivas que el consultante muestra en su vida diaria fuera de la sesión. Estas conductas reflejan el progreso terapéutico y son similares a las CCR2 que ocurren dentro de la sesión. Reforzar y alentar estas conductas es fundamental para consolidar los avances terapéuticos.
El papel del terapeuta: las reglas de Intervención en FAP
Para implementar FAP es imprescindible comprender las CCR y aplicar las cinco reglas terapéuticas, que son guías flexibles para el trabajo terapéutico:
- Prestar atención a las CCR: El terapeuta debe observar y notar estas conductas cuando ocurren.
- Evocar las CCR: Estructurar la relación terapéutica para evocar las CCR, utilizando técnicas de otros modelos terapéuticos.
- Responder contingentemente a las CCR: El terapeuta refuerza las conductas de mejoría (CCR2) con respuestas naturales y genuinas.
- Observar los efectos: El terapeuta debe observar si sus respuestas están incrementando las conductas positivas del consultante.
- Proveer interpretaciones funcionales: Identificar antecedentes y consecuencias de las conductas en sesión para generalizarlas fuera de la sesión.
Conciencia, coraje y amor en FAP
La relación terapéutica en FAP se centra en el comportamiento interpersonal y la intimidad entre el consultante y el terapeuta. Este enfoque se describe mediante las siglas ACL
- Conciencia: Estar presente y consciente del momento actual, con uno mismo y con la otra persona, esto servirá para reconocer las funciones del comportamiento del consultante.
- Coraje: Participar en autorrevelaciones auténticas y vulnerables, y pedir lo que uno necesita, este es un proceso necesario para crear conductas más efectivas en el consultante.
- Amor: Responder empáticamente y proporcionar seguridad, validando la vulnerabilidad del otro, responder contingentemente.
FAP es un modelo integrador que complementa otras terapias de tercera generación, como la Terapia Dialéctico Conductual (DBT) y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Su propósito es mejorar la eficacia terapéutica, siendo consciente de lo que ocurre en sesión, tomando riesgos al servicio del consultante y reforzando conductas positivas con aceptación y empatía.
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Referencias
- Ascanio Velasco, L., Ferro García, R., & Rodríguez Bocanegra, M. (2020). Mejorando una relación terapéutica hostil con la psicoterapia analítica funcional. Análisis y Modificación de Conducta, 46(173-4). Ver aquí
- Martín-Murcia, F. & Ferro García, R. (2015). Fenomenología y psicopatología en las terapias de tercera generación. Psychology, Society & Education, 7(1), 97-106. Ver aquí
- Valero, L. & Ferro, R. (2015). Psicoterapia Analítica Funcional. El análisis funcional en la sesión clínica. Ed. Síntesis.