Enseñar Historia en primaria, preescolar o secundaria suele chocar con un obstáculo común: los estudiantes quieren que la clase termine pronto, porque las estrategias tradicionales les resultan obsoletas y tediosas. Esta materia, sin embargo, ofrece una mirada al pasado que permite comprender el presente y anticipar el futuro de las civilizaciones, así como las causas de los acontecimientos que marcaron la cronología.
Para que la asignatura deje de percibirse como aburrida, conviene renovar la forma de impartirla. En este artículo repasamos actividades para enseñar historia: juegos de verdadero o falso, adivinanzas con imágenes, líneas del tiempo, periódicos, historietas y recreaciones históricas, junto con las claves sobre qué se enseña en cada etapa y por qué merece la pena estudiarla.

¿Qué se enseña al estudiar historia?
La historia es un amplio campo que se encarga de estudiar los sucesos del pasado que envuelven a diferentes entes, como humanos, lugares, animales, etc. Permite conocer cuál ha sido su evolución en el tiempo, las cosas que han influido en ello y realizar predicciones de su futuro de manera objetiva. Con las siguientes actividades para enseñar Historia, tendrás a tus alumnos muy entretenidos y empapados de conocimiento, de forma que puedan entender lo valiosa de esta información y puedan retenerla de una forma más dinámica e interesante para ellos.
Pero ¿qué temas abarcan estas actividades para enseñar historia en primaria y secundaria?
- La enseñanza de la historia en primaria. En esta etapa de la educación obligatoria, los contenidos históricos están orientados a comprender nociones temporales y espaciales básicas. Con una progresiva complejización de los contenidos y explicaciones, se busca que los estudiantes comprendan qué es el pasado, qué es el presente y qué representa el futuro. Asimismo, se otorgan bases conceptuales para diferenciar hechos históricos de aquellos que no lo son, como los relatos míticos. ¿Cómo se enseña la historia, entonces? Se toman como punto de partida eventos de alcance local, nacional e internacional, y se promueve la identidad cultural y el sentido de pertenencia a través del reconocimiento de símbolos patrios, efemérides y algunos personajes clave.
- La enseñanza de la historia en secundaria. El ingreso a la secundaria implica ampliar el estudio de la historia: se analiza una mayor cantidad de eventos, pero también se analizan tanto los antecedentes como las consecuencias sociales, económicas y culturales de estos acontecimientos. Así, partiendo de fuentes documentales, se trabajan los grandes procesos históricos, las revoluciones, los imperios, entre otros. Como es de esperarse, los contenidos incluyen historia nacional e internacional con un enfoque crítico y comparativo. La historia en este ciclo formativo es una herramienta de interpretación del pasado y de proyección hacia el futuro.
¿Por qué es importante estudiar la historia?
Comprender la importancia de estudiar la historia pasa por entender cuál es su objetivo: indagar, comprender e interpretar lo que ha ocurrido en la humanidad para aprender de esos hechos y no repetir los errores del pasado. Quien se dedica a ello es el historiador, el especialista encargado de investigar, estudiar y describir los acontecimientos relevantes para, después, divulgarlos en la sociedad.
Lejos de ser un simple registro de fechas, la historia aporta herramientas funcionales que benefician tanto al individuo como a las sociedades:
- Entender mejor el mundo: los cambios culturales, políticos o tecnológicos se comprenden a través de los procesos históricos.
- Formación de valores sociales: la conciencia social se adquiere a través de las enseñanzas registradas en el pasado.
- Desarrollar el pensamiento crítico: conocer la historia permite analizar, dudar y evaluar la información para hallar la verdad.
- Aprender sobre cultura: el desarrollo del intelecto guarda relación directa con el conocimiento histórico.
- Despertar la investigación: estudiar los hechos fomenta el pensamiento científico y la metodología para indagar sus causas y consecuencias.
La historia también permite conocer los límites y los alcances de la humanidad. Una mirada rápida al pasado muestra las consecuencias de la persecución religiosa (como la Inquisición), los discursos de odio (el Holocausto es un ejemplo) o la segregación por origen, etnia u orientación sexual. Por eso, volver al pasado ayuda a desarrollar mejores políticas que velen por los derechos humanos de manera férrea e innegociable.

En esta línea, conviene preguntarse qué importancia tiene el pasado histórico y el presente para planificar el futuro.
Las ramas de la Historia
La historia no es una disciplina única: se despliega en varias ramas, cada una con su propio campo de estudio. Conocerlas ayuda a orientar los contenidos que se trabajan en el aula.
- Historia Mundial: estudia los sucesos del pasado desde una perspectiva global, buscando patrones comunes entre culturas.
- Historia Económica: analiza la evolución de la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios, así como los grandes sistemas económicos.
- Historia Militar: se ocupa de las causas, el desarrollo y las consecuencias de los conflictos armados y de su impacto social.
- Historia Ambiental: examina la relación entre el ser humano y el medio ambiente a lo largo del tiempo.
- Historia Social: se centra en cómo vivían y se relacionaban las sociedades del pasado y en sus instituciones.
- Historia de la Religión: estudia las prácticas, creencias, ritos y mitos religiosos en las distintas culturas.
- Historia Lingüística: investiga la evolución del lenguaje humano y el origen de los idiomas modernos.
- Historia Diplomática: analiza las relaciones internacionales entre estados, sus alianzas y sus conflictos.
Ejemplos de actividades para enseñar historia
Aplicar los contenidos mediante actividades ayuda a consolidar el aprendizaje, del mismo modo que las prácticas convierten la teoría en experiencia al permitir poner en uso los conocimientos adquiridos.
Supongamos, entonces, que debes enseñar a niños o adolescentes de manera didáctica acerca de la interesante y extensa historia, pero, ¿cómo hacerlo sin aburrirlos? A continuación te daremos algunas alternativas fáciles de aplicar en cualquier espacio.
Jugar con verdadero o falso
Una buena idea para “activar” la dinámica de tu salón es hacer una pequeña partida del famoso “verdadero o falso”, donde se dé un límite de tiempo preciso y se coloquen puntajes que los estudiantes pueden ir acumulando para ganar.
- Envíales una actividad a casa, donde deban investigar o leer sobre un tema de la historia. Ejemplo: que lean sobre el Día de la Independencia, sobre las expresiones de arte de las civilizaciones mesoamericanas o la Revolución Francesa.
- Explícales la temática de la próxima clase: un juego de preguntas donde tendrán segundos para contestar, diles que ganarán puntos por cada pregunta bien contestada.
- Crea tu cuestionario de preguntas puntuales, sencillas y complejas, para ir subiendo la intensidad y dificultad de la actividad mientras se realiza.
Si se equivocan, puedes darle oportunidad a otro compañero para que conteste, y tú puedes dar la respuesta final. Es una de esas actividades para enseñar Historia que crea una secuencia didáctica en el aula.
Adivinanzas con imágenes de la historia
Las representaciones gráficas son excelentes para trabajar con niveles de primer grado o segundo grado, con ellas podrás crear un espacio divertido llevando imágenes de eventos, la bandera de ciertas naciones que existieron o personajes históricos para que los identifiquen.
Este tipo de técnica de enseñanza es especialmente funcional cuando estás impartiendo Historia del Arte, pudiendo crear una clase con pinturas e imágenes para luego evaluarlos de esta manera.
De esta forma se puede incorporar una técnica de memorización a las actividades para enseñar historia, ya que de esta forma los niños pueden anclar el conocimiento que tienen sobre un área con una imagen o un fragmento de la historia en cuestión. Por lo que es una forma tanto de enseñarles como de facilitarles su aprendizaje de forma simple y dinámica.
Utiliza una línea del tiempo
Esta actividad está pensada para jóvenes de cierta edad, al menos de sexto grado o que se encuentren cursando educación secundaria. Para realizar estas actividades para enseñar historia es necesario que los temas que se vayan a incluir hayan sido previamente explicados, detallando el momento histórico, la geografía y la cultura de la época.
El objetivo de la línea de tiempo es que los estudiantes puedan asociar el orden de una serie de sucesos y entender su correlación. Además que al incluirlos como parte de una sola sucesión de eventos puedan tener facilidad de retener la información y comprender por qué ocurrieron ciertos eventos.
Este recurso resulta especialmente útil para trabajar las etapas de la historia. Los cinco grandes periodos de la humanidad, ordenados cronológicamente, son:
- Prehistoria: el periodo más extenso, anterior a la escritura. En él surgieron el lenguaje, el fuego, la rueda y los primeros útiles, y se subdivide en Edad de Piedra (Paleolítico, Mesolítico y Neolítico) y Edad de los Metales (Cobre, Bronce y Hierro). Termina con la aparición de la escritura, hacia el 3.300 a.C.
- Edad Antigua: desde la invención de la escritura hasta el 476 d.C., con la caída del Imperio Romano de Occidente. Es la época de grandes civilizaciones —griegos, romanos, egipcios o mesopotámicos— y de personajes como Julio César, Platón o Cleopatra. Se divide en Antigüedad clásica y Antigüedad tardía.
- Edad Media: arranca con la caída del Imperio Romano de Occidente. Estuvo marcada por los reinos feudales, los monasterios como refugio de la cultura y hechos como las Cruzadas o la Inquisición. Finaliza con la caída de Constantinopla en 1453, aunque otros autores la sitúan en el Descubrimiento de América, en 1492.
- Edad Moderna: la época de los grandes descubrimientos y navegantes como Colón, Magallanes o Elcano, y del Siglo de Oro español. Concluye con la Revolución Francesa (1789), que puso fin al absolutismo y dio paso a los valores de libertad, igualdad y fraternidad.
- Edad Contemporánea: nuestro periodo actual, iniciado con la aparición de la democracia. Incluye hitos como el voto universal, la penicilina de Fleming, las dos Guerras Mundiales, la Declaración de los Derechos Humanos, la conquista de la Luna e Internet.
Situar cada periodo en su posición dentro de la línea permite a los estudiantes visualizar la sucesión de los hechos, comprender sus causas y retenerlos con mayor facilidad.

Uso de periódicos
Estos recursos didácticos pueden resultar muy interesantes con el enfoque apropiado, pues aunque sirve para explicar sucesos relativamente recientes en la historia, no es posible incorporarlo para hablar de las culturas mesoamericanas o sobre el arte de la prehistoria. Este tipo de actividades para enseñar historia requieren de encontrar un periódico de la época que hable sobre el suceso que se quiere explicar.
Al contar con información sobre cómo era percibido aquel suceso en el momento en que ocurrió es más simple que los alumnos entiendan el contexto histórico, las diferencias culturales o cómo ha cambiado la narrativa histórica. Es un recurso muy provechoso que puede mejorar significativamente su entendimiento y permitirles enlazar todo lo visto en la clase con lo expresado en el periódico.
Realización de historietas
Esta es otra de esas actividades para enseñar historia donde es necesario que los niños hayan visto el tema del que se va a hablar con antelación. El concepto es bastante simple, deben realizar una viñeta o un cómic con base en un suceso histórico, a un personaje o en parte de una historia.
Esta práctica tiene como objetivo estimular la creatividad, dar un nuevo enfoque a la enseñanza y darles la posibilidad de acercarse al aprendizaje de la historia de una forma más amena o entretenida.
Recreando escenarios históricos
El teatro y la historia van de la mano desde hace muchos años, e implementarlo en el salón de clases puede ser chistoso (para los estudiantes), productivo y enriquecedor. No hablamos de recrear escenarios llenos de puramente diálogo, sino utilizar disfraces y maquillaje, escenografía específica y diálogos memorables que cuenten la historia.
Dentro de las actividades para enseñar Historia, esta es la que más involucra de manera activa a los estudiantes, además permite la posibilidad de innovar en el aula, saliendo de la monotonía y aportándoles una experiencia súper enriquecedora. Esta es una herramienta pedagógica sumamente completa que puede ser útil en cualquier etapa de la educación, ya que les permitirá afianzar sus conocimientos por mucho tiempo.
Sopa de letras y crucigramas
Esta es una de las actividades para enseñar Historia que puedes dejar para una última evaluación del curso. Aunque suene sencillo, no lo es, porque deberán recordar lo que aprendieron en clases para poder completar la actividad. Incluso es posible incorporarlas en una evaluación de baja ponderación, ya que su objetivo es facilitar que los niños recuerden o fomentar su interés por la materia. Por lo que incluir actividades que se salgan de lo rutinario no requiere que estas sean demasiado extensas o estructuradas, sino que cumplan su objetivo como actividades para enseñar Historia agilizando el proceso de aprendizaje.
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