El autoaprendizaje es un proceso autónomo en el que el estudiante regula tanto la adquisición de conocimientos como su motivación. Se trata de una habilidad clave que permite establecer metas, investigar y aprender de manera independiente, un aspecto muy relevante en la era de la información. En este post, te contamos qué es el autoaprendizaje, cómo aplicarlo y sus ventajas.
¿Qué se entiende por autoaprendizaje?
La memoria y la atención son elementos imprescindibles en el proceso de aprendizaje, pero también lo es la motivación, ya sea extrínseca o intrínseca, donde esta última es incluso más importante. Precisamente, cuando los aprendientes se enfrentan a contenidos de diversa dificultad o nivel, despliegan no solo conocimientos previos, sino también estrategias que permiten acceder a nuevos conceptos, prácticas o habilidades específicas. En el nivel superior, sobre todo, esto es fundamental para el desarrollo óptimo de los estudiantes, quienes son en todo momento gestores y protagonistas de su aprendizaje. De ahí la importancia del concepto de autoaprendizaje.
Siguiendo lo anterior, el autoaprendizaje se presenta como una manera de proceder frente a la tarea de estudiar o aprender en general. Se trata de una competencia que potencia aptitudes, al mismo tiempo que requiere una actitud para mantener un ritmo sostenido de adquisición de conocimientos teórico-prácticos, en su mayoría nuevos o cada vez más complejos. En este sentido, es necesaria una planificación estructurada y consciente, en la que la autorregulación y la metacognición se erigen como los pilares para el acceso a la información. Con esto de por medio, los estudiantes conocen sus necesidades, establecen metas y buscan recursos adecuados tanto el proceso como los aprendizajes en sí mismos.
Los métodos de estudio son parte del autoaprendizaje; sin embargo, son muchos los elementos o aspectos que participan en este camino de autonomía frente a las responsabilidades que son parte de la formación superior. De hecho, el éxito del aprendizaje no solo se mide por la aprobación de una asignatura, sino por la aplicación de lo adquirido en ella en contextos reales. Con el autoaprendizaje de por medio, los estudiantes valoran aquello que necesitan para profundizar en determinado tema y cómo hacerlo funcional para sus necesidades, tanto académicas como profesionales.
Así, los aspectos más relevantes del autoaprendizaje son los siguientes:
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rol activo del estudiante
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búsqueda autónoma de información
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motivación intrínseca
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procesos metacognitivos
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autodeterminación
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autogestión
¿Qué se necesita para el autoaprendizaje?
El autoaprendizaje, en cuanto concepto, alude al aprender por medio de métodos y motivación propios. Pero necesita de ciertos elementos para ejecutarse de manera efectiva.
Sentido de responsabilidad
El autoaprendizaje reposa en la responsabilidad. No se trata de un sentido de urgencia, sino de compromiso. La consciencia respecto de la importancia de los conocimientos y su funcionalidad –más allá de lo práctico– conduce al estudiante a cumplir con esmero con las actividades didácticas propuestas por el docente, donde se incluye la evaluación continua. El progreso y logro frente a los contenidos se entiende como parte de un proceso extenso la circunstancia de la asignatura. Lo que se aprende en determinado momento impacta en lo que se aprenderá posteriormente.
Disposición para aprender
Uno de los requisitos para el autoaprendizaje es la apertura hacia la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades. Los estudiantes deben encontrar en el hecho de “aprender” un fin en sí mismo y no un medio. Este gusto por ingresar en ámbitos incluso más profundos de la materia de estudio conduce a que la retención sea mayor. Además, con la voluntad como base, el acercamiento a conceptos o fenómenos complejos puede abordarse de mejor manera, incluso cuando surge la frustración. De esta manera se enriquece la experiencia de aprendizaje.
Autonomía en el estudio
Cuando se discurre en torno a la autonomía no solo se menciona a la capacidad de elegir correctamente los materiales, instrumentos o metodologías de estudio según las necesidades individuales. Tiene que ver, asimismo, con la capacidad de trabajar sin depender de órdenes o estímulos externos, como las indicaciones de un docente o el acompañamiento continuo de un tutor. Si bien las directrices básicas son necesarias, los estudiantes que autorregulan su aprendizaje proceden de tal manera que las complementan para obtener mejores resultados.
Curiosidad intelectual
El autoaprendizaje también le debe mucho a la curiosidad intelectual, muy cercana a la disposición por aprender. Querer aprender lleva a buscar nueva información, pero la curiosidad conduce a profundizar e indagar en nuevos campos, métodos o conocimientos. Es una forma de buscar respuestas de manera autónoma, tan importante para fortalecer la capacidad de aprender a aprender.
Perseverancia
Pero también surgen retos durante el proceso de aprender por cuenta propia. La autogestión de las actividades de aprendizaje es necesaria para enfrentar problemas en el momento de enfrentar actividades o conocimientos complejos. De hecho, avanzar sin guía presenta esta dificultad. Así, aunque las respuestas y los resultados no son inmediatos, el sentido de constancia y perseverancia permiten continuar hacia el objetivo final.
¿Cómo fortalecer el autoaprendizaje?
El fortalecimiento del autoaprendizaje es un proceso continuo que requiere de ciertos hábitos y estrategias para ser efectivo.
Plantea metas realistas
Sin metas realistas la frustración puede ser mayor y, en consecuencia, derivar en el abandono de iniciativas autónomas de estudio. Esto podría conducir a resultados no deseados o no cumplir con los objetivos trazados por la asignatura. Así, las metas permiten evaluar el progreso y gratificarse por los avances realizados.
Indaga en lo que te sirve
Si bien abundan recursos para el aprendizaje activo, no todos son realmente útiles para cada persona. Estas herramientas e instrumentos deben elegirse en función de los resultados que ofrecen al aprendizaje autónomo. Es importante contar con un conjunto acotado de medios de estudio que, en todo momento, deberán ser complementarios.
Estudia lo visto durante el día
Se recomienda mucho revisar los contenidos revisados o estudiados al final de cada jornada. Con esto se refuerza lo aprendido, se reconocen puntos que requieren mayor atención y se observan áreas de mejora en el método de estudio.
Elabora una rutina de estudio
El autoaprendizaje se alimenta de constancia y, desde luego, rutinas. Es importante elegir un horario de estudio en cada momento del día. Con esto, incrementa tanto la productividad como el enfoque. No hay secreto al respecto: cada logro incrementa por sí mismo la motivación.
Elige un entorno propicio
El espacio es fundamental. La voluntad de estudiar puede verse interrumpida por ciertos condicionantes como los ruidos, las distracciones, la incomodidad, entre otros. Por esta razón es importante buscar un lugar acondicionado para el estudio, ya sea en casa, una biblioteca o los espacios ofrecidos por la universidad.
Incluye herramientas tecnológicas
En la era de la revolución digital, estudiar sin herramientas tecnológicas podría considerarse un despropósito. Dicho esto, los estudiantes tienen a su disposición no solo plataformas educativas como los Moodle, sino también foros, aplicaciones, bibliotecas virtuales, repositorios, clases gratuitas en YouTube, entre otros.


