Situaciones de aprendizaje: plantillas gratis para organizarlas

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Las situaciones de aprendizaje se integran en la programación docente mediante una planificación anual coherente con la LOMLOE, los criterios de evaluación y los saberes básicos. Su diseño exige conectar retos, tareas, evidencias e instrumentos, con ejemplos adaptados por etapas y apoyo responsable de plantillas e inteligencia artificial.

Septiembre llega y, con él, la programación, los horarios, las reuniones y una duda que se repite en muchos claustros docentes: ¿cómo encajar las situaciones de aprendizaje en el curso sin acabar rehaciendo toda la planificación? Si todavía no tienes claro cuántas preparar, cómo repartirlas por trimestres o qué debe incluir cada una, no necesitas empezar desde cero. En este artículo, encontrarás una completa guía con una forma práctica de organizar unidades y situaciones de aprendizaje, con una plantilla sencilla, ejemplos y criterios claros para diseñarlas y evaluarlas con sentido. La idea es que puedas planificar mejor desde el principio y llegar al aula sabiendo qué haces, por qué lo haces y cómo comprobar si funciona.

Si el comienzo de curso te ha atropellado y quieres aprender a organizar las situaciones de aprendizaje de forma rápida y sencilla, esto es para ti.

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Plantillas de situaciones de aprendizaje listas para descargar

Planificador anual, plantilla de diseño, secuencia de sesiones y ejemplo práctico.

Key points
  • Las situaciones de aprendizaje funcionan mejor cuando se planifican dentro de una visión anual del curso, porque así es más fácil repartir tiempos, criterios de evaluación y saberes básicos sin dejar vacíos.
  • Diseñar una situación de aprendizaje implica relacionar un contexto, unos aprendizajes, unas tareas y una evaluación coherente. Si cada elemento se decide por separado, la propuesta pierde sentido y resulta más difícil de aplicar.
  • No existe un número único de situaciones de aprendizaje válido para todos los docentes. La cantidad debe ajustarse a la etapa, la materia, la normativa autonómica, las horas disponibles y la programación del centro.

¿Qué son las situaciones de aprendizaje en la LOMLOE?

Si te preguntas qué es una situación de aprendizaje, puedes entenderla como un escenario planificado en el que el alumnado utiliza lo que sabe y lo que está aprendiendo para resolver una tarea, afrontar un reto, investigar una cuestión o producir una respuesta con sentido. La normativa de las distintas etapas las relaciona con el desarrollo de las competencias y con actuaciones que permiten movilizar conocimientos, destrezas y actitudes.

Pero, ¿qué dice la LOMLOE sobre las situaciones de aprendizaje?

Si estás buscando qué son las situaciones de aprendizaje en la LOMLOE o, en general, qué es una situación de aprendizaje en educación, conviene evitar definiciones abstractas. Una situación de aprendizaje no se trata simplemente de hacer una actividad divertida para el alumnado. Una situación de aprendizaje debe consistir en una propuesta bien diseñada que conecte un contexto comprensible para el alumnado con unos aprendizajes concretos, unas tareas coherentes y una forma prevista de comprobar qué ha aprendido cada estudiante.

En las situaciones de aprendizaje LOMLOE aparecen conceptos curriculares como las competencias específicas, los criterios de evaluación y los saberes básicos. Dicho de forma sencilla: los saberes recogen conocimientos, destrezas y actitudes que el alumnado necesita; los criterios ayudan a concretar qué desempeño esperamos observar; y la situación crea un contexto para poner todo eso en juego.

Una buena situación no empieza por pensar en una manualidad o un producto llamativo, sino por decidir qué aprendizaje queremos que el alumnado movilice y en qué contexto tendrá sentido hacerlo.

Diferencia entre unidad didáctica y situación de aprendizaje

La diferencia entre unidad didáctica y situación de aprendizaje genera muchas dudas porque ambas pueden convivir dentro de una programación. Por un lado, una unidad didáctica suele servir para ordenar la enseñanza durante un periodo: contenidos, objetivos, actividades, metodología y evaluación. Por otro lado, la situación de aprendizaje pone el foco en que el alumnado use lo aprendido ante un contexto, reto o tarea que exige tomar decisiones y conectar varios aprendizajes.

Eso no significa que haya que borrar las unidades que ya hayas hecho y empezar desde cero. Una unidad puede contener una o varias propuestas competenciales, y una situación puede relacionarse con una unidad de programación más amplia. Lo importante es que la programación didáctica y las situaciones de aprendizaje desde la LOMLOE mantengan coherencia entre lo que se pretende enseñar, lo que hace el alumnado y lo que finalmente se evalúa.

Cómo organizar las situaciones de aprendizaje durante el curso

Antes de entrar en cómo crear situaciones de aprendizaje una por una, conviene pararse a mirar el curso completo. Este paso evita dos problemas frecuentes: acumular demasiadas propuestas en un trimestre y descubrir, al final, que algunos criterios o saberes han quedado mal distribuidos.

Antes de repartir las situaciones de aprendizaje por trimestres, conviene mirar el calendario real del curso. Evaluaciones, festivos, excursiones o actividades del centro pueden convertir un mes aparentemente completo en apenas dos o tres semanas útiles. Este mapa ayuda a detectar esos periodos antes de fijar fechas.


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Mapa de semanas reales disponibles

Revisa cada mes con el calendario de tu centro y clasifica cuánto margen real tienes antes de colocar una situación de aprendizaje.

1. Marca fechas fijas 2. Valora el margen real 3. Después reparte las situaciones
Mes ¿Qué ocurre? Margen real
Septiembre Inicio de curso, acogida, reuniones…
Octubre Festivos, salidas, actividades de centro…
Noviembre Evaluaciones, proyectos u otras fechas previstas…
Diciembre Evaluación, vacaciones, actividades especiales…
Enero Reinicio, evaluaciones pendientes, actividades…
Febrero Festivos, salidas o proyectos previstos…
Marzo Evaluación, festivos o cierres de trimestre…
Abril Vacaciones, semanas cortas o actividades…
Mayo Salidas, proyectos finales, festivos…
Junio Evaluación, recuperaciones, cierre de curso…
🟢 Buen margen
Puede encajar una propuesta de varias semanas.
🟠 Margen parcial
Mejor continuar o cerrar una propuesta ya iniciada.
🔴 Poco margen
Evita iniciar aquí una situación larga.

La clave: no cuentes meses, cuenta semanas lectivas realmente aprovechables. Dos meses consecutivos pueden ofrecer tiempos muy distintos según el calendario del centro.


La mejor herramienta para empezar es una tabla anual. No hace falta que sea compleja. Las tablas de situaciones de aprendizaje funcionan cuando permiten ver de un vistazo qué se hará, cuándo, para qué y cómo se comprobará el aprendizaje.

Puedes preparar una fila por unidad o situación de aprendizaje e incluir estos campos:

  1. Trimestre y fechas aproximadas. Te ayudan a comprobar que la carga de trabajo es realista.
  2. Unidad o bloque de programación. Sirve para ubicar la propuesta dentro de tu planificación general.
  3. Título y contexto. Resume la idea que da sentido a las tareas.
  4. Competencias específicas. Selecciona solo las que realmente se van a trabajar de forma relevante.
  5. Criterios de evaluación. Señala qué desempeños vas a observar.
  6. Saberes básicos. Anota cuáles tendrá que movilizar el alumnado para avanzar.
  7. Producto o evidencia principal. Indica qué actuación, respuesta o producción te permitirá observar el aprendizaje.
  8. Número aproximado de sesiones. Reserva margen para imprevistos, refuerzo y revisión.
  9. Instrumentos de evaluación. Por ejemplo, rúbrica, lista de cotejo, observación, prueba, diario o porfolio.
  10. Observaciones. Úsalo para adaptaciones, recursos, coordinación con otras áreas o mejoras para el curso siguiente.

Ejemplo de una fila: 1.er trimestre | Unidad: consumo responsable | Reto: preparar una guía para reducir residuos en el centro | Criterios: los seleccionados para la materia y el curso | Saberes: los necesarios para investigar y argumentar | Evidencia: guía razonada y presentación | 8 sesiones.

Esta visión global es más útil al inicio de curso que redactar de golpe diez fichas extensas. Cuando la distribución ya tiene sentido, puedes completar la plantilla de situación de aprendizaje de cada propuesta con más detalle.

Beneficios clave
  • Una tabla anual de situaciones de aprendizaje permite detectar semanas con demasiadas entregas, evaluaciones o productos finales. Esto facilita repartir mejor la carga de trabajo del alumnado y del propio docente.

¿Cuántas situaciones de aprendizaje hay que hacer?

No existe una cifra exacta sobre cuántas situaciones de aprendizaje hay que preparar para un curso. La normativa básica estatal establece que el equipo docente debe planificarlas en los términos que dispongan las administraciones educativas, pero no fija una cifra única válida para todas las etapas, materias y comunidades autónomas.

Por tanto, antes de decidir cuántas situaciones de aprendizaje hay que hacer, revisa el currículo autonómico, las indicaciones del centro o departamento y, si estás preparando una oposición, las reglas de la convocatoria concreta. Después calcula cuántas propuestas caben de forma realista según las horas de la materia, la duración de cada reto y los aprendizajes que necesitas cubrir.

Es preferible diseñar menos propuestas bien conectadas y evaluables que multiplicarlas hasta convertirlas en una sucesión de tareas apresuradas. Una situación que necesita ocho sesiones no debería comprimirse en cuatro simplemente para alcanzar una cantidad prevista al principio del curso. Del mismo modo, tampoco tiene sentido alargarla si el alumnado ya ha demostrado los aprendizajes previstos y la propuesta ha cumplido su función.

Plantilla anual para organizar las situaciones de aprendizaje

Una plantilla anual para organizar las situaciones de aprendizaje durante el curso debe ser un mapa o una guía para el docente, no otra programación dentro de la programación. Puedes empezar con cuatro decisiones: qué bloques o unidades vas a trabajar, qué contextos pueden darles sentido, qué criterios necesitan aparecer y cuánto tiempo real tienes. A partir de ahí, distribuye las propuestas por trimestres y comprueba si existe una progresión razonable.

Por ejemplo, al principio del curso pueden funcionar tareas más acotadas, con instrucciones y apoyos claros. Más adelante puedes plantear retos con mayor autonomía, más fuentes de información o productos que exijan tomar decisiones. La plantilla también permite detectar repeticiones: si tres propuestas seguidas terminan en una presentación oral, quizá convenga introducir otras evidencias, como una investigación, un debate, un prototipo, una demostración práctica o una producción escrita.

También merece la pena comprobar la carga curricular. Si un criterio aparece constantemente mientras otros apenas tienen presencia, la vista anual te permitirá corregir ese desequilibrio antes de llegar al final del curso. Lo mismo ocurre con los saberes: no se trata de repartirlos mecánicamente en casillas, sino de comprobar que el alumnado tendrá ocasiones suficientes para trabajarlos, aplicarlos y volver sobre ellos cuando sea necesario.

Conviene revisar la tabla al menos al terminar cada trimestre. Si una propuesta ha necesitado más sesiones, si un criterio todavía no se ha trabajado con suficiente profundidad o si el grupo necesita reforzar ciertos aprendizajes, ajusta lo siguiente. La planificación anual sirve precisamente para eso: orientar, no encorsetar.

Cómo diseñar situaciones de aprendizaje paso a paso

Para entender cómo diseñar situaciones de aprendizaje, resulta útil separar el proceso en decisiones pequeñas. No necesitas empezar por rellenar todos los apartados de una ficha. Primero diseña la lógica de la propuesta y después documenta lo necesario.

Aquí te dejamos el paso a paso que necesitas:

  1. Elige un contexto o reto con sentido. Puede partir de un problema del entorno, una pregunta, una necesidad del centro, un encargo simulado o una situación cercana a la vida del alumnado. No hace falta buscar siempre un tema extraordinario: un contexto cotidiano bien aprovechado puede funcionar mejor que una historia artificial.
  2. Define qué quieres que aprendan. Revisa el currículo de tu etapa, curso y área. Selecciona competencias específicas, criterios y saberes realmente vinculados al reto. Incluir demasiados elementos curriculares no hace que la propuesta sea más completa; puede hacerla menos manejable.
  3. Piensa qué tendrá que hacer el alumnado. Las actividades deben permitir investigar, practicar, contrastar, aplicar, explicar, crear o tomar decisiones; no limitarse a recibir información. Pregúntate qué hará el estudiante durante la mayor parte del tiempo.
  4. Ordena la dificultad. Empieza activando conocimientos previos y ofreciendo apoyos; después aumenta progresivamente la autonomía y la complejidad. Entre una actividad inicial y el reto final deben existir oportunidades reales de aprender y practicar.
  5. Decide qué evidencias vas a recoger. No esperes al final para pensar la evaluación. Define desde el principio qué actuaciones permitirán observar los criterios seleccionados.
  6. Ajusta tiempos, agrupamientos y recursos. Comprueba que la propuesta cabe en las sesiones disponibles y contempla distintos ritmos y necesidades. Una planificación excelente sobre el papel deja de serlo si necesita recursos que el centro no tiene o un tiempo del que realmente no dispones.

Este orden no obliga a trabajar siempre de manera lineal. Es normal volver atrás. Quizá al seleccionar un criterio descubras que el reto inicial no permite observarlo bien, o que el producto pensado exige destrezas que todavía no se han trabajado. Revisar la propuesta antes de llevarla al aula forma parte del diseño.


¿El reto merece la pena?

Abre cada color y comprueba cuál describe mejor la propuesta antes de diseñar todas las actividades.

Verde · Adelante El reto obliga a utilizar lo aprendido para tomar decisiones.
+

Compruébalo:

  • Existen varias respuestas o soluciones posibles.
  • El alumnado debe justificar alguna decisión.
  • Los aprendizajes trabajados son necesarios para avanzar.
  • El resultado mejora cuando se comprende mejor el contenido.
Si la mayoría se cumple, el contexto está ayudando realmente a movilizar el aprendizaje.
Ámbar · Revísalo La idea resulta atractiva, pero el contexto todavía aporta poco.
+

Compruébalo:

  • El reto podría eliminarse y las tareas seguirían casi iguales.
  • El producto parece más importante que el aprendizaje.
  • La mayoría de decisiones ya vienen dadas por el docente.
  • La conexión con una necesidad o propósito resulta débil.
Si aparecen varias de estas señales, conviene reforzar la relación entre contexto, decisiones y aprendizaje.
Rojo · Replantéalo La propuesta puede completarse sin aplicar realmente lo aprendido.
+

Compruébalo:

  • La tarea consiste principalmente en copiar o resumir información.
  • Existe una única respuesta y el procedimiento ya está marcado.
  • El contexto funciona solo como decoración.
  • El alumnado puede terminar sin explicar ninguna decisión.
Si varias afirmaciones encajan, conviene rediseñar primero el reto antes de preparar el resto de actividades.

No hace falta que todo sea “verde”. El semáforo sirve para detectar qué parte del reto necesita más trabajo antes de llevarlo al aula.


¿Qué elementos debe incluir una situación de aprendizaje?

No existe una ficha única con casillas obligatorias para todo el profesorado. Las situaciones de aprendizaje deben adaptarse a la realidad de cada uno. Sin embargo, una propuesta bien organizada suele necesitar, como mínimo, los siguientes elementos: identificación y temporalización, contexto o reto, conexión curricular, secuencia de actividades, metodología y recursos, evaluación y medidas para atender a las necesidades del grupo.

Estos apartados no deberían rellenarse de forma independiente. Si has elegido determinados criterios, las actividades deben generar oportunidades para demostrar esos desempeños. Si has seleccionado unos saberes concretos, deben ser necesarios para resolver las tareas. Y si el alumnado va a elaborar un producto, este debería responder al contexto inicial y no aparecer únicamente porque resulte atractivo.

El producto final de una situación de aprendizaje puede ser útil porque concreta hacia dónde se dirige el trabajo, pero no debe convertirse en un adorno. Una campaña, un pódcast, una guía, un experimento, una propuesta de mejora, un presupuesto, un debate o una demostración práctica tienen valor cuando permiten movilizar aprendizajes relacionados con los criterios seleccionados. Así, al pensar en productos finales para situaciones de aprendizaje, hazte tres preguntas: ¿obliga al alumnado a aplicar lo aprendido?, ¿permite observar desempeños relevantes?, ¿es viable con el tiempo y los recursos disponibles? Si la respuesta es no, el producto puede resultar vistoso y, aun así, aportar poco a la evaluación.

Además, el producto no tiene por qué ser siempre físico ni público. Resolver y justificar un problema complejo, realizar una actuación práctica, defender una decisión basada en evidencias o participar en una conversación estructurada también puede proporcionar información muy valiosa sobre el aprendizaje.

¿Cuáles son las fases de una situación de aprendizaje?

Tampoco existe una secuencia obligatoria con fases que debe incluir una situación de aprendizaje, pero si buscas una estructura sencilla y realmente útil, puedes utilizar esta:

  1. Conectar: presentar el contexto y recuperar ideas previas. Es el momento de averiguar qué sabe el alumnado y qué preguntas puede hacerse.
  2. Plantear: concretar el reto, la pregunta o la tarea y explicar qué se espera conseguir.
  3. Aprender y practicar: introducir y trabajar los saberes necesarios mediante explicaciones, investigación, modelado, práctica guiada u otras actividades adecuadas.
  4. Aplicar: utilizar lo aprendido para avanzar en el reto, tomar decisiones o resolver problemas.
  5. Producir y comunicar: elaborar la respuesta o evidencia prevista y compartirla cuando tenga sentido.
  6. Evaluar y revisar: valorar el proceso y el resultado, ofrecer retroalimentación y permitir mejoras.

Las fases no tienen por qué ocupar el mismo número de sesiones ni aparecer como compartimentos cerrados. En una propuesta larga habrá avances, revisiones y nuevas explicaciones. Lo importante es que exista progresión y que el alumnado comprenda para qué está haciendo cada tarea.


¿Está lista para llevarla al aula?

Marca cada punto antes de comenzar la situación de aprendizaje.

Si quedan varias casillas sin marcar, merece la pena ajustar la propuesta antes de empezar.


Cómo evaluar situaciones de aprendizaje: criterios de evaluación y saberes básicos

Una de las dudas más importantes es cómo evaluar sin acabar valorando solo el producto final. El punto de partida deben ser los criterios seleccionados. Los criterios expresan el desempeño que queremos observar, mientras que los saberes son conocimientos, destrezas y actitudes que el alumnado necesita movilizar para desarrollar las competencias.

Una cadena sencilla ayuda a mantener la coherencia: competencia específica → criterio de evaluación → tarea o evidencia → instrumento. Esta relación evita diseñar primero una sucesión de actividades y preguntarse después qué criterio podría encajar en ellas.

Para verlo con más claridad, imagina que el alumnado tiene que investigar cómo reducir los residuos del centro y presentar varias propuestas de mejora. Antes de decidir si vas a utilizar una rúbrica, una lista de cotejo o una prueba escrita, debes preguntarte qué aprendizaje quieres comprobar. Por ejemplo, si uno de los criterios de evaluación está relacionado con buscar información, seleccionarla y comunicar conclusiones de forma razonada, tendrás que plantear actividades en las que el alumnado pueda demostrar precisamente eso. Podrás observar cómo busca las fuentes, qué información selecciona, cómo justifica sus propuestas o cómo explica sus conclusiones.


¿Qué evidencia puedes recoger?

Antes de escoger una rúbrica, una prueba u otro instrumento, decide qué necesitas comprobar del aprendizaje.

Quiero comprobar si el alumnado…

Comprende lo trabajado
Puedes recoger evidencias como:
Preguntas aplicadas Caso breve Problema resuelto
Sabe aplicarlo en la práctica
Puedes recoger evidencias como:
Demostración Tarea práctica Observación directa
Puede justificar sus decisiones
Puedes recoger evidencias como:
Explicación oral Texto razonado Defensa de una decisión
Ha progresado durante el proceso
Puedes recoger evidencias como:
Borrador + versión final Porfolio Registro del proceso

Después de decidir qué evidencia necesitas, elige el instrumento adecuado para valorarla.


Esas actuaciones son las evidencias de aprendizaje: aquello que el alumno hace o produce y que te permite comprobar qué ha aprendido. Una presentación, un informe, una explicación oral, la resolución de un problema o incluso una actuación práctica pueden convertirse en evidencias si están relacionadas con los criterios que quieres evaluar.

El producto final no se evalúa simplemente porque haya quedado bonito o resulte original. Lo importante es qué aprendizajes permite demostrar al alumnado mientras lo prepara y lo presenta.

Después llega el momento de elegir el instrumento de evaluación, es decir, la herramienta que utilizarás para valorar esas evidencias. Aquí pueden entrar una rúbrica, una lista de cotejo, una escala de valoración, una prueba escrita, la observación directa o el porfolio, entre otras posibilidades. No existe un instrumento que sea siempre mejor que los demás.

Ejemplos de situaciones de aprendizaje para Infantil, Primaria y Secundaria

Los mejores ejemplos de situaciones de aprendizaje son propuestas en las que se entiende qué hará el alumnado y qué aprenderá. Además, los ejemplos de situaciones de aprendizaje deben adaptarse a la edad, el currículo y el contexto real del grupo. Una idea válida para un centro puede necesitar cambios importantes en otro.

Aquí te dejamos algunos ejemplos según el nivel de estudios o la asignatura:

Situaciones de aprendizaje en Infantil. El grupo puede investigar qué necesitan las plantas del aula para cuidarlas durante varias semanas. Entre los ejemplos de situaciones de aprendizaje en infantil, este tipo de propuesta permite observar, comparar, adquirir vocabulario, asumir pequeñas responsabilidades y comunicar descubrimientos. Otros temas para situaciones de aprendizaje en infantil pueden partir de los animales del entorno, los sonidos del barrio, los hábitos saludables o la organización de una pequeña exposición para las familias.

Situaciones de aprendizaje en Primaria. En este nivel escolar, ya es posible dividir las situaciones de aprendizaje por asignaturas. Así, por ejemplo, entre las situaciones de aprendizaje de Matemáticas, puede plantearse la preparación de un presupuesto para una actividad de clase. El alumnado compara precios, realiza cálculos, interpreta información y justifica decisiones. El resultado puede ser una propuesta razonada, no simplemente una hoja de operaciones. Si además tiene que explicar por qué una opción es más adecuada que otra, aparecen oportunidades para trabajar argumentación y comunicación matemática.

Por otro lado, una situación de aprendizaje de Educación Física puede consistir en diseñar una jornada de actividad física saludable para otro grupo. Además de practicar habilidades motrices, el alumnado puede analizar necesidades, acordar normas, adaptar actividades y explicar por qué su propuesta es segura e inclusiva. La evaluación puede recoger tanto la planificación como la ejecución y la capacidad para introducir mejoras.

En el caso de las situaciones de aprendizaje secundaria, puede abordarse un problema del entorno, como el consumo energético del centro. El alumnado recopila datos, interpreta información, contrasta posibles soluciones y presenta una propuesta argumentada. La complejidad debe ajustarse al curso y a los criterios de la materia o materias implicadas; no es necesario convertir todas las propuestas en proyectos interdisciplinares.

RECUERDA
  • Cuando una situación de aprendizaje implica varias materias, conviene definir desde el principio qué aporta y qué evalúa cada docente. Así se evitan tareas duplicadas y criterios mal repartidos entre asignaturas.

Si necesitas más modelos, el repositorio del INTEF reúne propuestas para Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato elaboradas por docentes y ofrece archivos editables. Son especialmente útiles como referencia para observar estructuras posibles, pero conviene adaptarlas siempre al currículo autonómico, a tu programación y a las características del grupo.

Plantillas y generadores de IA para crear situaciones de aprendizaje

Una buena plantilla ahorra tiempo porque recuerda qué decisiones debes tomar. Un generador de situaciones de aprendizaje o una herramienta de IA para crear situaciones de aprendizaje pueden acelerar todavía más el primer borrador: proponer contextos, sugerir actividades, ordenar una secuencia o generar variantes.

Su mayor utilidad está en las tareas de ideación y organización. Por ejemplo, puedes pedir varias formas de contextualizar un mismo aprendizaje, alternativas para adaptar una actividad a diferentes niveles de apoyo o ideas de evidencias distintas al típico trabajo escrito. Después, la selección y la revisión siguen siendo responsabilidad docente.

Ahora bien, que una herramienta sea rápida no significa que conozca la normativa concreta de tu comunidad, la realidad de tu aula o los aprendizajes que ya ha adquirido tu grupo. Si buscas un generador de situaciones de aprendizaje gratis o incluso crear situaciones de aprendizaje con IA gratis, revisa siempre las competencias, los criterios, los saberes, la temporalización y las evidencias de evaluación que te proponga. También debes comprobar las condiciones de uso y las políticas de protección de datos antes de introducir información sobre alumnado.

ADVERTENCIA
  • Una situación de aprendizaje descargada de internet o generada con IA puede contener criterios, saberes o referencias curriculares incorrectas. Comprueba siempre que coincida con tu etapa, curso, materia y comunidad autónoma.

Al inicio de curso, la estrategia más útil suele ser sencilla: crea primero tu tabla anual, decide qué aprendizajes y criterios necesitas distribuir y diseña después cada propuesta con el nivel de detalle necesario. Así, estas propuestas dejan de ser una ficha que hay que rellenar y se convierten en una herramienta para conectar programación, aula y evaluación con mayor coherencia.

Cursos recomendados
Curso LOMLOE: Situación de Aprendizaje Práctica
Online 200 H
Curso de Diseño y Elaboración de Situaciones de Aprendizaje
Online 200 H
Curso de Elaboración de Programación Didáctica para Oposiciones (Titulación Universitaria con 5 Créditos ECTS) (Baremable en oposiciones*)
Online 125 H

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